Ganar más empieza en tu mente

Ingrid Medina

Todo el tiempo me encuentro con personas que me hablan de su salario. En un café, en una llamada, en una cena… el tema aparece por sí solo.

Y a mí me encanta hablar de salarios. Años diseñando esquemas de compensación me dejaron una relación casi deportiva con el tema.

“Voy a pedir un incremento. Quiero ganar 100 mil al mes. ¿Es mucho o poco?”

La respuesta corta es: depende.

1. No pidas ese aumento. Haz esto primero.

Antes de pensar cuánto quieres pedir, separa dos cosas: lo que necesitas ganar y el valor que estás generando.

Que aumenten tus gastos, que tengas un hijo más o que necesites pagar una póliza para tu mamá pueden ser razones importantes para ti.


Pero no construyen, por sí solas, un argumento profesional.

Tu estilo de vida explica por qué necesitas más.

Tu contribución a la empresa explica por qué puedes ganar más.

Tu sueldo no sube porque lo necesites. Sube cuando aumenta el valor que generas y sabes demostrarlo.

2. ¿Sabes cuánto vale tu puesto en el mercado?

Aprende cómo funciona el juego

Es difícil saber si estás bien pagado si no sabes cuánto paga el mercado por una posición como la tuya.

Como referencia práctica, las empresas suelen definir su política salarial considerando variables como su tamaño, nivel de ventas, industria, rentabilidad y etapa de crecimiento.

Una empresa global de gran escala puede competir en rangos salariales más altos y ofrecer prestaciones robustas.


Una empresa mediana puede pagar muy bien, pero ofrecer menos prestaciones. Una empresa pequeña o en crecimiento puede manejar rangos salariales más bajos o compensar de otras maneras.

Primero entiende cómo funciona el juego. Después, no tengas miedo de compararte.

Puedes hablar con personas de Recursos Humanos, revisar referencias como Glassdoor, usar herramientas de IA para orientarte en tu búsqueda y contrastar la información con personas de confianza que conozcan el mercado.

"Si no aprendes cómo funciona el sistema, este puede terminar jugando en tu contra."

Necesitas entender de qué tamaño es la empresa y, sobre todo, qué tan rentable es.

Busca varias referencias y construye tu propio rango: mínimo, medio y máximo.

Después, pregúntate:

¿Dónde estoy hoy? ¿Dónde quiero estar?

Conocer tu rango no significa que automáticamente merezcas el máximo. Significa que dejas de gestionar tu carrera a ciegas.

3. Tus habilidades crean tu ingreso

El mercado cambia todo el tiempo. Tus habilidades también deben cambiar.

Mantente actualizado en tu área de especialidad y encuentra tu diferenciador: eso que haces especialmente bien y que aporta un gran valor difícil de reemplazar.

Identifica aquello en lo que eres especialmente bueno y sácale punta:

  • Transformación digital con visión de negocio.
  • Ventas B2B consultivas.
  • Finanzas con mirada estratégica.
  • Eficiencia operativa en manufactura.
  • Inteligencia artificial aplicada a procesos de negocio.

Ahora identifica el tuyo.

Invertir en tu propio desarrollo es una de las decisiones que más pueden influir en tu capacidad de generar mayores ingresos.

No aprendas solo para mejorar el trabajo que tienes. Aprende para poder hacer el trabajo que quieres tener después.

Y, por cierto, ese incremento, promoción o nuevo trabajo… ¿para qué lo quieres?

Junta tus metas profesionales con las personales. No las pienses por separado, porque no lo son.

Visualiza dónde quieres estar: liderando un equipo de Recursos Humanos, en Planeación Financiera, como Directora de Marketing o como un gran especialista en Business Development y transformación digital.

Ahora júntalo con la vida que quieres construir.

¿Viajar? ¿Casarte? ¿Ahorrar? ¿Retirarte a los 45? ¿A los 60? ¿Tener mayor libertad financiera?

Tú decides qué significa para ti.

Un aumento sin propósito se gasta, se olvida y, unos meses después, puedes volver a querer otro aumento sin saber exactamente para qué.

No te compares con los demás. Compárate contigo mismo.

4. Haz visible tu valor antes de hablar de dinero

Agregar valor no basta. También necesitas saber explicarlo.

Haz de la conversación sobre tu desempeño una práctica habitual. Habla con tu jefe cada mes si es posible. Cada tres meses también puede funcionar.

Esperar todo un año, es un riesgo.

Ahora sí, estamos casi listos para hablar de un aumento.

Antes de sentarte con tu jefe para pedir un incremento, identifica:

  • Los resultados que has generado.
  • Los ingresos o impactos que has ayudado a generar.
  • Los costos o riesgos que has reducido.
  • Las responsabilidades que has asumido.

Prepara la conversación

1. Ten tu caso armado.
Identifica tus logros y respáldalos con evidencia: porcentajes, cifras e impactos concretos.

2. Conecta tu contribución con el mercado.
Presenta tus resultados junto con referencias realistas sobre el valor de tu puesto.

3. Pide una cifra que puedas sostener.
Explica por qué estás solicitando un incremento y qué evidencia respalda tu petición.

No pidas desde el miedo. Pide una cifra que puedas sostener con evidencia.

4. Si la respuesta es no, sigue haciendo preguntas.
Pregunta qué tendrías que demostrar para avanzar al siguiente nivel de responsabilidad y compensación.

5. El verdadero aumento es la libertad financiera

Ganar más importa. Pero también importa qué haces con ese dinero después.

Cada nueva habilidad puede aumentar tu capacidad de generar ingresos. Y lo que haces con ese dinero puede aumentar tu tranquilidad, tu libertad y tus posibilidades a futuro.

Si gestionas tu carrera con estrategia, foco y decisión, puedes construir una mayor capacidad para enfrentar los imprevistos de la vida laboral: reestructuras, despidos o cambios de rumbo.

Pero también para tus propios cambios personales.

Puedes rechazar un trabajo, salir de un lugar que ya no te conviene, tomar un riesgo o reinventarte…sin que cada decisión dependa de cuándo cae la siguiente nómina.

MOMENTO CLAVE

Ganar más empieza en tu mente.

Empieza cuando decides desarrollar capacidades más valiosas, entender cuánto paga el mercado, hacer visible tu contribución y dejar de pensar únicamente en el siguiente aumento.

Y continúa cuando utilizas parte de lo que ganas hoy para construir la libertad que quieres tener mañana.

¿Estás construyendo una carrera para ganar más el próximo año o una vida con más libertad dentro de diez años?

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